Ecología  

Lupita la guacamaya Azul: La Historia

Historias Sandos: Lupita la guacamaya

Quieres ver Lupita la guacamaya… Mientras estás en la playa de Sandos Caracol Eco Experience Resort, disfrutando de un mojito y los rayos del sol, es posible que se te acerque una persona ofreciendo tomarte una foto con un hermoso animal. Esta persona podría tener un mono, una iguana o una guacamaya en su hombro, y parece ser la oportunidad perfecta para una linda foto. Sin embargo, muchos viajeros desconocen la realidad de estos animales. Es por eso que hoy te contaremos una historia real que te hará reflexionar.

Lupita la guacamaya, es un guacamaya azul dorado (Ara ararauna) que antes era uno de esos animales que posan para fotos en la playa, y hoy en día vive con nosotros en Sandos Caracol. Cuando la conozcas, te darás cuenta que muchas de sus plumas ya no están, y hay partes de su cuerpo donde sólo se ve su piel desnuda. Aquí te contamos la historia de Lupita la guacamaya y sus plumas. Hace unos años, Lupita la guacamaya, era una gucamaya preciosa con plumas de muchos colores, y ella trabajaba con los que venden fotos en las playas de la Riviera Maya.

 

Sus cuidadores la llevaban a la costa día tras día durante largas horas, enseñándole a posar con los niños y turistas que pagaban por las fotos. Después de un tiempo, Lupita aprendió muchos trucos: abría sus alas, se recostaba en los brazos de los clientes, y hasta decía “¡Hola!” Le daban premios cuando se portaba bien, pero cuando mostraba comportamientos naturales como hacer ruidos o pellizcar a la gente con su pico, le daban un golpecito en la cabeza.

Después de muchos meses viendo a otros pájaros volando en el cielo durante sus días posando para fotos en la playa, un día Lupita la guacamaya decidió que ella también quería volar. Escaló un árbol muy alto y despegó, pero sólo logró volar dos metros. Lupita la guacamaya se cayó desde el árbol y se lastimó la pata. Ya no lograba hacer todas las poses que le habían enseñado, y le costaba trabajo mantenerse en pie. Sus cuidadores ya no la podían usar para fotos, así que la dejaron en una jaula.

Durante su tiempo atrapada en una jaula, Lupita la guacamaya se sentía muy sola y frustrada. Para demostrar su tristeza, empezó a arrancar sus hermosas plumas azules y doradas una por una. Un día, por fin abrieron su jaula y la llevaron a un lugar desconocido. En este nuevo lugar, Lupita recibió un cuidado especial con una dieta balanceada y vitaminas. La guacamaya siguió mordisqueando sus plumas por un tiempo, pero después de unos meses empezó a dejar esta costumbre tan dañina.

Hoy en día, a Lupita le encanta su nuevo hogar en Sandos Caracol Eco Experience Resort. Reside en el vivero del resort con sus dos amigos guacamayas, Darwin y Ek, y pasa su tiempo relajándose y comiendo frutitas. Hasta las plumas de Lupita ya están creciendo poco a poco gracias al Sandos Eco Club y su cuidado.

La próxima vez que un vendedor se te acerque en la playa para tomar un foto con su animal, recuerda la historia de Lupita la guacamaya, y asegúrate de pasar la voz para crear un frente común a esta problemática que está ocasionando el sufrimiento de muchos animales.

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